Desde sus orígenes, y de forma particular en los últimos años, se ha visto cómo la Familia de la Cruz, iniciada en 1894 por N.M. Concepción Cabrera de Armida, ha salido de las fronteras mexicanas para continuar su expansión por el mundo llevando la Espiritualidad de la Cruz, amor que salva. Como Familia de la Cruz es necesario reflexionar sobre este punto, debido a que México es la cuna de las Obras de la Cruz, origen de nuestra familia, sin embargo, es importante no olvidar que esta familia nació para salir de México y seguir llevando el mensaje de Cristo Sacerdote y Víctima al mundo sin importar las fronteras de la cultura y del idioma, pues el mensaje de amor de Jesús es universal como lo es también la Iglesia.
Desde su origen la Familia de la Cruz ha sido internacional, es decir, nació en el alma de una mexicana pero también fue impulsada por el alma de un francés, es decir, por N.P. Félix de Jesús Rougier, lo cual nos recuerda que como Familia de la Cruz tenemos influencias de dos culturas diferentes unidas en un mismo espíritu, lo cual nos prueba y mueve a seguir adelante llevando esta amada Espiritualidad de la Cruz que debe ser presentada como lo que es, como una respuesta a un mundo que no comprende tanto dolor y dificultades en el camino.
Hace aproximadamente un año me comuniqué por medio del correo electrónico con un joven, que igual que yo pertenece al grupo de Espíritu y Vida de las Hijas del Espíritu Santo, sólo que él pertenece en Bolivia y yo en México, me pareció excelente que se pueda tener una misma espiritualidad sin importar las fronteras ¡Los sueños de expansión del ideal sacerdotal de Félix de Jesús y de Conchita Cabrera se están volviendo realidad! Nos debe dar mucho ánimo y esperanza el hecho de que empecemos a notar cómo en otros países también se busca el mismo ideal. Así mismo, otras veces he podido comunicarme con miembros de la Familia de la Cruz de El Salvador, Puerto Rico y Costa Rica, sin embargo, gracias al Espíritu Santo, las obras a las que cada uno pertenece, agrupadas como Familia de la Cruz están en muchos otros países.
No debemos ver la expansión como si funcionáramos como un mecanismo que pretende tomar acciones huecas, debemos ver la expansión desde la óptica de la fe, es decir, animarnos a seguir fundando en otras partes porque así como Dios nos ha regalado la Espiritualidad de la Cruz y hemos encontrado en ella la felicidad, así también lo pueden experimentar nuestros hermanos y hermanas de otros países tal como ¡ya está sucediendo! Me ha tocado leer testimonios llenos de vida y de esa necesidad de seguir inculturando, particularmente cuando una hermana del Apostolado de la Cruz de Japón escribió que tiene actualmente cáncer y que esta espiritualidad le había sido un gran consuelo ¡excelente que podamos aportar una respuesta al dolor que se vive en el mundo y ante el cual no podemos ser indiferentes! Resulta significativo el esfuerzo de todas y cada una de las Instituciones de la Familia de la Cruz que, ya sea en México o en el exterior, trabajan por seguir extendiendo el reinado del Espíritu Santo.
Esta reflexión pretende concluir en tres puntos para que nos dejemos hacer y deshacer por el Espíritu Santo así como lo hicieron Nuestros Padres Félix y Conchita:
Unidad. Es necesario seguir trabajando por la unidad de la Familia de la Cruz y es muy bueno saber que en muchos países se reúne dicha Familia, por ejemplo, las reuniones que se realizan en Chile entre las Hijas del Espíritu Santo, los Misioneros del Espíritu Santo y las Misioneras de la Caridad de María Inmaculada, sin embargo, es verdad que no sólo debe haber unidad entre religiosos y religiosas ¡lo cual es muy bueno! Sino que también se debe favorecer la unidad entre los matrimonios y jóvenes, así como los demás miembros que tienen cualquier otra vocación dentro de la Iglesia, pues son esperanza y vida para la Familia de la Cruz. De esta unidad ya hay fuertes testimonios, mediante congresos, reuniones, encuentros, etc.
Trabajos en común. Resulta interesante ver cómo se están dando trabajos en común en la Familia de la Cruz. Bien dice el dicho que «la unión hace la fuerza»; es significativo el hecho de que, por ejemplo, los Procesos de Canonización de la Familia de la Cruz se hayan unido y estructurado como familia con el fin de hacer mas eficiente la labor que, si Dios quiere, pronto reconocerá a nuestros padres y hermanos(a) como santos.
Valentía. Es evidente que llegar a un nuevo país es complicado y muchas veces trae sombras, sin embargo, al ver todos los países por los cuales se ha podido caminar es necesario tener el valor de seguir adelante: «El arquitecto es Él (Jesús)», nos diría el P. Félix. Así mismo debemos buscar nuevos líderes de la Familia de la Cruz en las diversas partes donde se encuentre, pues ya vemos matrimonios de otros países, así como religiosos y religiosas que han optado por esta Familia de la Cruz que debe ser en la Iglesia signo de amor, pureza y sacrificio.
¡Un saludo a toda la Familia de la Cruz y ánimo en este ideal!
Carlos Díaz Rodríguez